19 de octubre de 2009

Segundero




El segundero rojo inmóvil,
acusaba un lapsus sin momentum.
Incrédulo, insistí con la mirada.
alentándolo a que cumplir otro ciclo circular.
Expiró tal vez.

Hace un momento fue su último remezón.
Quizás fue el clima, un descuido en la ducha diaria,
o simplemente de brincar se cansó .
Me recordó tenazmente tantas veces hacia donde,

y hasta cuando puedo llegar.

¡Que iluso soy¡
Sin mediar premeditación, retomó su andar furioso.
Incrustado en mi muñeca,
este segundero burlesco en una pausa de mi inocencia se rió:
Que me darías una tregua, para poder descansar.

19J09/376